Once, tradición chilena

Una costumbre ya arraigada en todos los hogares chilenos es la tradicional once, una hora de la tarde entre las 17.00 y 21.00 horas, donde la familia se reúne en torno a la mesa para disfrutar de una taza de café o té, junto con pan, generalmente marraqueta, aunque también pueden ser hallullas o un rico pan amasado, el que suele ser acompañado de mantequilla, huevos o palta, entre otros.

Los productos que suelen servirse en la once pueden variar de acuerdo a la zona de Chile, por ejemplo en la sur del país, donde existe una marca influencia alemana, es común encontrarse con preparaciones dulces como kuchen, strudel, berlines o crepes, en tanto que en la zona centro donde existe una mayor influencia hispánica es más consumido el pan, así como también las galletas o tartas más livianas.

Otra condición que también influye en la presencia de determinados alimentos durante la once chilena es el clima, pues durante el invierno, cuando las temperaturas bajan, un acompañamiento ideal en la once son los tradicionales calzones rotos o bien las infaltables sopaipillas.

Se cree que el origen de la palabra “once” provendría de la costumbre de los trabajadores de las salitreras a fines del siglo XIX, quienes acompañaban la merienda con un trago de aguardiente. Durante esta época y al existir restricciones para beber alcohol, llamaban once a tal comida por la cantidad de letras (11) que posee la palabra aguardiente.

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