Rere, leyendas y tradiciones

En la región del Biobío, a cerca de 21 kilómetros de Yumbel, se encuentra la localidad de Rere, fundada originalmente en 1586 bajo el nombre de Villa de Nuestra Señora de Buena Esperanza de Rere por el gobernador Alonso Sotomayor.

La localidad de Rere es testigo privilegiado de la historia de Chile, pues fue utilizada para marcar las líneas fronterizas durante el período de la conquista española. De hecho, sus primeros habitantes fueron militares y sus familias. Más tarde, en 1765 fue rebautizada como Villa de San Luis de Gonzaga de Rere, por el gobernador Antonio de Guill y Gonzaga.

Uno de los hechos que se encuentra marcado en la historia de Rere, tiene relación con que esta localidad tuvo un gran auge económico durante la segunda mitad del siglo XIX, situación que motivó a un grupo de vecinos en la formación de una sociedad anónima destinada a la creación del Banco de Rere, institución que emitió diversos documentos financieros y logró la circulación de sus billetes.

Esta pequeña localidad de la provincia del Biobío se encuentra llena de historia, siendo el campanario y sus campanas bañadas en oro uno de sus mayores atractivos. La Torre del Campanario, de una altura de cerca de 20 metros, fue construida con recursos provenientes de donaciones, al comienzo se encontraba adosada a una iglesia, sin embargo esta fue demolida en 1958, dejando solo al campanario.

Sin embargo, lo que más llama la atención son sus campanas, las cuales de acuerdo a la tradición, fueron fabricadas con las joyas de oro y plata entregadas por la comunidad a los sacerdotes jesuitas de la Misión de Buena Esperanza, para su fundición. De acuerdo a la inscripción que tienen en su base, la campana mayor data de 1720, año que coincide con el período de auge del pueblo, que por entonces era un centro administrativo, económico, religioso y social de la zona.

Respecto a estas campanas, existe también una leyenda que se ha ido narrando de generación en generación. Esta historia cuenta que, hace muchos años, se quiso trasladar las campanas desde Rere hasta Concepción, sin embargo esto no fue posible, pues a pesar de ser tiradas con varias yuntas de bueyes, estas ni siquiera se movieron. Lo curioso es que cuando finalmente se decidió devolver las campanas hasta Rere, no se necesitó más que una sola yunta de bueyes para devolverlas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »