El cóndor que hizo inolvidable mi tarde

No fue mi idea, pero Hugo tuvo un gran acierto cuando me dijo que fuéramos al Mirador de los Cóndores.

Estábamos en el Cajón del Maipo, así que nos trasladamos desde Villa Baños Morales hasta el sector de Alfalfal. La ruta G-345 está en perfectas condiciones, y el estacionamiento es de aporte voluntario.

Empezamos el trekking a las dos de la tarde, en el portón de Quebrada 300, con agua y frutas en la mochila. Son cinco kilómetros de recorrido hasta la cima, nosotros lo realizamos en dos horas, íbamos parando para descansar y tomar fotografías.

No es un trekking de alta complejidad, está bien señalizado y limpio. Se respira un aire puro y se siente paz. Vimos cabras, cabellos y disfrutamos de la vegetación de la zona.

Mientras subíamos nos encontramos a muchas personas que bajaban, todos coincidían en que cada paso tenía su recompensa al llegar a la cima. Los últimos kilómetros esta fue mi inspiración.

Y para nuestra grata sorpresa nos recibió un cóndor postrado en una roca. Ahí se mantuvo alrededor de diez minutos, movía su cabeza, parecía observarnos a todos.

Yo estaba realmente feliz, unos chilenos nos comentaron que habían subido tres veces y que hasta ahora habían tenido la oportunidad de ver un cóndor tan cerca suyo. ¡Fue una tarde de suerte, yo era primeriza!

De pronto lo vi estirar el cuello, movió sus alas, tomó impulso con sus patas y alzó vuelo.

El cóndor es el ave voladora más grande del mundo, sin duda fue impresionante poder admirarlo, con esas plumas negras que brillaban, y unos ojos que, a ratos sentía, me hablaban. También yo le hablé al cóndor, poco a poco me fui acercando a él y cuando cruzamos miradas le dije “me encantaría volar como vos”.

El espectáculo continuó con el paisaje que tenía al frente, el valle del Río Colorado y las montañas. Mientras esperábamos el atardecer vimos también a varios cóndores volar. Cayó el sol, y terminó la aventura de aquel domingo.

Este trekking se puede realizar por la libre, a una hora de la cumbre hay un kiosco dirigido por la propietaria del lugar. También hay un buzón para dejar una propina.

Iva Meza

Travel Blogger en Vieneiva

Costarricense, viajo y trabajo como periodista desde cualquier parte del mundo. Amante de la naturaleza, del yoga, de la gente y sus costumbres. Voy buscando historias positivas. ¡Pura vida!

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