Santuario El Cañi

Ubicado en la Región de La Araucanía, a poco más de 20 kilómetros de Pucón, en la localidad de Pichares se encuentra el Santuario El Cañi, una reserva privada de 500 hectáreas, dedicada principalmente a la conservación de los bosques de araucaria, una de las especies más longevas de Chile y el mundo.

Su nombre (El Cañi) proviene del mapudungún, y significa “otro ojo” u “otra visión”. Este lugar recibe la denominación de Santuario debido a que es conocido por poseer una energía muy poderosa y única desde tiempos ancestrales.

Escenario de gran belleza natural, con un bosque de tipo templado lluvioso, araucarias milenarias, lagunas cristalinas y una gran diversidad de fauna, el Santuario El Cañi es uno de los destinos imperdibles para los amantes de la naturaleza.

Acceder a este lugar es posible a través de la Ruta Internacional, luego se debe seguir por el camino que lleva hacia Caburgua, para posteriormente en el cruce de Curarrehue, doblar hacia la derecha en dirección a las Termas del Huife.

Es posible de visitar durante todo el año, aunque se recomienda la temporada entre octubre y mayo, pues durante el invierno el camino hacia el santuario suele cubrirse de nieve, lo que puede dificultar el viaje, aunque no impedirlo. El acceso hacia el santuario tiene un valor de $4.000 por persona, a excepción de los menores de ocho años, quienes no pagan entrada. Durante invierno, además de cancelar la entrada, es obligatorio contar con la compañía de un guía, cuyo valor dependerá del número de personas que realicen el recorrido.

Quienes han visitado este bello rincón de La Araucanía recomiendan visitarlo durante el otoño, entre fines de abril y mayo, pues el follaje de los árboles cambia de color, lo que hace resaltar el verde de las araucarias, entregando una postal aún más bella.

Aunque sin dudas el objetivo final del viaje es alcanzar el Mirador Melidekiñ, ubicado en la cima de El Cañi, desde este punto es posible observar a cuatro imponentes volcanes; el Llaima, Villarrica, Ketrupillán y Lanín, los que coronan el paisaje y hacen que cualquier sacrificio valga la pena.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *