Loro Tricahue

El Tricahue, también conocido como loro barranquero, destaca entre las aves de Chile por su plumaje multicolor, en el que los colores verde oliva, amarillo y anaranjado tiñen sus plumas y convierte a esta ave que mide entre 43 y 47 centímetros de largo, en todo un espectáculo de la naturaleza.

Originalmente el Tricahue era posible de apreciar entre el río Copiapó por el norte y el río Biobío por el sur, incluso siendo avistado en las cercanías de Valdivia, sin embargo, actualmente su población se encuentra disminuida, concentrándose la mayor parte de su población en las regiones de O´Higgins y el Maule.

Los Tricahue se caracterizan por vivir en grandes colonias y habitar regiones boscosas en las cercanías de la precordillera, donde construyen sus nidos en barrancos, en los que además habita durante casi todo el año.

Lamentablemente el Loro Tricahue es una especie en peligro de extinción, lo que se debe principalmente a la alteración permanente de su hábitat, a la caza y a la captura de sus polluelos y juveniles para ser vendidos como mascotas.

Debido a la caza indiscriminada de la que fue víctima durante muchos años esta especie, desde el año 1972 y mediante la Ley de Caza 19.473, se encuentra prohibida indefinidamente la caza, transporte, comercialización, posesión e industrialización del loro tricahue en todo el territorio nacional, lo que incluye la destrucción de nidos, recolección de huevos y captura de crías.

Uno de los lugares de Chile en que se puede observar la presencia de loros tricahue es la Reserva Nacional Río Los Cipreses, ubicada a 50 kilómetros al interior de Rancagua en la región de O´Higgins, la que debido a su variada vegetación presenta una serie de especies de ave, entre las que destaca el loro tricahue, que con sus plumas verdes, amarillas y rojas, es una de las aves más coloridas de Chile.

Una buena noticia para el Tricahue es que producto de las medidas adoptadas, la población de esta ave ha aumentado, ejemplo de esto es lo sucedido en la Reserva Nacional Río Los Cipreses, en donde Conaf, con el apoyo del SAG, puso en marcha un programa de conservación y manejo de la especie, que aumentó la población de 104 individuos registrada en el Censo de Conaf del año 1991 a 3.400 individuos en el 2017, 26 años después.

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