Besar el pie del indio patagón, una tradición para volver a Punta Arenas

La plaza Muñoz Gamero de la ciudad de Punta Arenas, declarada como Zona Típica por el Consejo de Monumentos Nacionales en 1991, cuenta en su centro con una escultura de bronce en honor al navegante Hernando de Magallanes.

Esta escultura, inaugurada en 1920  y dedicada a la conmemoración del cuarto centenario del descubrimiento del estrecho de Magallanes, corresponde a una escultura de diez metros de altura, realizada en bronce, sobre una base de cemento y con una placa de bronce por el escultor Guillermo Córdova.

Al observar la escultura, nos encontramos con Hernando de Magallanes erguido sobre un cañón y con su sombrero en la mano derecha. En tanto que en uno de los costados de la base se encuentra un indígena patagón y, al otro costado, una escultura de una joven mujer con sus brazos levantados. 

Es precisamente la escultura del indio Patagón, una de las más reconocidas de Punta Arenas, pues a él se encuentra asociado uno de los mitos urbanos más famosos de la ciudad.

El mito tiene su origen en una historia, la cual cuenta que un marino español quedó fascinado con el indio patagón que adorna el Monumento a Magallanes en la Plaza de Armas de Punta Arenas.

El día en que se embarcaba, pasó por la plaza y se despidió del indio, besando su dedo gordo del pie y pidiéndole suerte. Un tiempo después volvió a la ciudad con muchas historias de éxito y radiante de felicidad.

Por esta razón, todos aquellos que visitan la capital de Magallanes no pierden la oportunidad de darle un beso al pie del indio, solo basta ver lo brillante que se encuentra, en busca de buena suerte y por supuesto garantizar un regreso a Punta Arenas.

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